EL EXORCISMO DE EMILY ROSE (The Exorcism of Emily Rose), Scott Derrickson (2005)

Todo este tema de posesiones, espíritus y fenómenos del más allá me imponen bastante respeto, de hecho me costó un montón de años ver entera la peli del Exorcista. Cuando estrenaron El Exorcismo de Emily Rose la gente, que supongo que esperaba algo tan impactante y giñante, enseguida la tiró por el retrete argumentando que se trataba de un relato de juicios y que no había terror por ningún lado.

Es cierto que el efecto que produjo en mí la primera vez que la vi no se repitió con la misma intensidad la segunda vez, aún así me pareció una buena película con momentos absolutamente terroríficos, de esos que se te pone la piel de gallina.

Realmente el Exorcismo de Emily Rose no se puede categorizar como película de terror. Basada en hechos reales, la historia parte del juicio al que se somete al Padre Moore (Tom Wilkinson), el párroco local que trató de asistir a la joven Emily (Jennifer Carpenter) y de librarla de las criaturas que supuestamente la poseían. La defensa del cura se le otorga a Erin Bruner (Laura Linney), una prestigiosa abogada que pertenece a una importante firma legal, y es que, no sólo se juzga un homicidio involuntario y una omisión del deber de socorro, si no que lo que prima para la archidiócesis a la que Moore pertenece, es que el nombre de la Iglesia no quede manchado por este acto, que en principio autorizaron, pero que por lo resultados ahora dan la espalda.

Durante la película se alternan escenas del juicio, interrogatorios y testimonios, con escenas de lo que supuestamente sucedió a esta pobre joven, de manera bastante acertada, evitando que el resultado sea un episodio de La Ley de Los Angeles o una secuela del Exorcista.

Como mencionaba al principio, puedo entender que si la ves con una idea preconcebida de película de terror puedas salir defraudado, sí, en El Exorcismo de Emily Rose también hay estigmas, idiomas arcaicos, ataques violentos, alucinaciones y voces ajenas, pero siempre se intentan justificar o someter a un raciocinio a pesar de lo que el espectador vea sea absolutamente inexplicable.

Cierto o no, está claro que para los que fueron testigos de estos hechos es muy real, pero si eres un espectador o un miembro de un jurado popular, tu visión puede ser totalmente distinta. Merece la pena que juzguéis vosotros mismos.

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