COCKTAIL, Roger Donaldson (1988)

Cocktail es una peli simplona con un argumento bastante sencillo que se centra en las aventuras y desventuras de un chaval que va a la gran manzana en busca del sueño americano. Básicamente en los ochenta  hubo un auge de pelis con un argumento similar, pero la gracia de esta, aparte de estar protagonizada por Tom Cruise, es que es la historia de un camarero.

El patrón estructural de la película es super típico, salpicado por grandes momentos como los numeritos en la barra de bar mientras suena Addicted to Love, diálogos sonrojantes  y una historia de amor pastelón con embarazo incluido y enfrentamiento familiar…aún así, ver Cocktail cada cierto tiempo da buen rollo, y me parece además ideal para el verano.

Brian Flanagan (Tom Cruise)  busca hacerse millonario, se traga todos estos libros con trucos infalibles para conseguirlo, pero no tiene ninguna titulación. Estando en NYC para subsistir empieza a trabajar para el soberbio Doug Coughlin (Bryan Brown) con el que entablará una fuerte amistad con planteamientos de montar un super club en el futuro Cócteles y Sueños. Todo se fastidiará cuando Coral (Gina Gershon) entra en escena, pasándose por la piedra a los dos amigos, para ofuscación de Brian, que decidirá dejarlo todo y marcharse a Jamaica.

Allí, tras 3 años de vida relajada, conocerá a Jordan (Elisabeth Shue), de la que se encoñará perdidamente, pero de nuevo su viejo amigo Doug volverá a aparecer esta vez casado con una ricachona buenorra (Kelly Lynch). En ese momento se le planteará la dicotomía, ser un mantenido o formar una familia renunciando a sus sueños de millonario.

Efectivamente la historia no es muy original y el resultado bastante precedible, pero para mí es un clásico de infancia, con esas coreografías al ritmo de Robert Palmer o Georgia Satellites, y ese Don’t Worry Be Happy que lo tuvimos hasta en la sopa.

Tom Cruise en su primera cresta de la ola, antes de ser el quasi super héroe que es ahora y sin rastro de la Cienciología, con esos cambios de corte de pelo dependiendo de las escenas, le crece y le mengua en cuestión de segundos, y su típico histrionismo, hacen de Brian Flanagan un personaje ya clásico.

Peli de verano total, ideal para una tarde de apalanque, si es con un refresco o un mojito, muuuucho mejor.

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