GINGER SNAPS, John Fawcett (2000)

Ginger (Katharine Isabelle) y su hermana Brigitte (Emily Perkins) son dos adolescentes inadaptadas. Son las raras del instituto y ambas disfrutan con todo lo relacionado con la muerte y el dolor. Además se sienten distintas del resto y orgullosas de serlo. Otra coincidencia es que a pesar de sus edades (16 y 15 respectivamente), a ninguna de las dos le ha venido la regla. Viven con su padre, un tipo gris y sin personalidad, y su madre Pamela (Mimi Rogers), una mujer cursi hasta decir basta. 

Una noche de octubre a Ginger le viene la regla coincidiendo con la luna llena. Esa misma noche es atacada por un lobo enorme. A partir de aquí Ginger empieza a experimentar cambios en su cuerpo y conducta. Al principio creen que se trata tan solo de algo hormonal común en las chicas de su edad. Pero al comprobar que sus heridas cicatrizan rápidamente, que le sale pelo en ellas y que incluso le sale un rabo la cosa parece estar clara. Ginger ha sido mordida por un hombre lobo.

Brigitte intenta ayduar a su hermana que se niega a aceptar lo inevitable: Pronto despertará su apetito sexual y el deseo por la sangre y la carne. Brigitte intenta dar con un antídoto junto a Sam (Kris Lemche) el camello del pueblo. Deciden intentarlo con una planta llamada Matalobos pero para entonces el proceso que sufre Ginger parece completamente irreversible. Su deseo por la carne y la sangre la han llevado a comerse a algún vecino y a infectar a alguno más.

Ante todo hay que decir que se trata de un film con un presupuesto muy modesto pero que, a pesar de ello, se ha convertido en un pequeño clásico de culto para los amantes del terror y del cine de licántropos. Ginger Snaps aborda el tema de una manera muy original mezclándolo con la época de pubertad de 2 adolescentes. Posiblemente el hecho de que la historia fuera escrita por una mujer (Karen Walton) tenga mucho que ver.

Por otro lado es normal que la peli fuera calurosamente acogida por los fans del género por varias (4) razones: (1) Hoy en día el cine de licántropos no goza de muy buena salud. (2) El maquillaje es más que notable. (3) Los efectos especiales son sencillos y entrañables. (4) No se nos cuenta la misma historia de siempre.

Como véis, Ginger Snaps es una peli sencilla pero muy efectiva. Puede que el lobo sea un poco cutre, pero por otro lado se agradece que no optaran por los efectos digitales y apostaran por una criatura hecha como en los viejos tiempos. Este detalle ya hace que mentalmente asociemos el film con clásicos como The Howling o An American Werewolf In London antes que con Underworld o similares.

Si a eso le añadimos la correcta dirección (nada destacable la verdad) de John Fawcett, una historia original, un guión a la altura, buen maquillaje  y la presencia de la cachonda de Kathleen Isabelle luciendo palmito y modelitos “góticos”,  pocos peros se le pueden poner a la peli. Ginger Snaps es una de esas cintas en las que sin darte cuenta llegas a la escena final.  

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