SOMOS LO QUE HAY, Jorge Michel Grau (2010)



Somos Lo Que Hay es el debut del director mejicano Jorge Michel Grau. Una obra oscura, repleta de fuerza, ingenio y que demuestra una vez más que, a veces, menos es más. Así pues, el director se las apaña con un bajo presupuesto y nos golpea con una historia sórdida que no deja indiferente al espectador.

Una família humilde mejicana pierde a la figura del patriarca. Está claro que eso siempre es un shock, pero en este caso, además, causará unos dilemas internos que servirán para que salten ampollas entre sus miembros y se vean obligados a mostrar su valía dentro del seno familiar.

Y es que el padre era el encargado de dar de comer a su mujer y retoños. Hasta aquí todo normal pensaréis… Sin embargo esta família es un tanto peculiar y guarda un oscuro secreto. No se conforman con un buen filete de buey, no. Lo suyo es la carne humana. No sé nos cuenta el porqué, pero vemos como la família llevaba a cabo unos ritos como la preparación, la cazería y la posterior ingesta de “chicha” humanoide.

Alfredo (Francisco Barreiro) es el hermano mayor y, en principio, el encargado de sustituir a la figura del padre. Sin embargo su madre Patricia (Carmen Beato) no lo ve nada claro y le recrimina sus actos constantemente. Por su parte el otro hermano (Alan Chávez) es un chico agresivo que intenta ayudar a Alfredo pero a veces sólo consigue complicar las cosas.

 

El gran dilema que se le plantea a esta família es encontrar al sustituto ideal. Alguien debe encargarse de la cazería y de traer comida a la mesa. Como podéis imaginar cazar a una persona en una gran ciudad y llevarla a casa para cocinarla no es tan sencillo como ir al super y comprar un paquete de hamburguesas.

A lo largo del film vemos las constantes disputas que surjen entre los miembros de la família. Las tensiones entre la madre y sus hijos, entre hermanos… Cualquier decisión es vital, no pueden exponerse pero por otro lado deben actuar inmediatamente y organizarse si no quieren morir de hambre. La família caníbal no lo sabe pero hay un par de detectives que van tras ellos.

Al leer el argumento pensaba que me encontraría con una cinta repleta de gore, violencia etc Sin embargo el director opta por rodar un drama más “standard”, aunque de temática poco frecuente. No esperéis grandes carnicerías, ni escenas de acción (ojo! alguna hay), ni litros y litros de sangre. Michel Grau retrata a una família poco común con un peculiar estilo de vida pero lo hace sin tener que mostrar imágenes explícitas. Al mejicano le basta con mostrarnos la violencia verbal que tiene lugar entre los familiares y la tensión a la que se ven arrastrados y deja que el espectador se imagine lo que sucede una vez la presa está en la mesa lista para ser descuartizada. 

Original, sorprendente, bastante dura y sobre todo muy recomendable. Para mí ha sido una de las grandes sorpresas del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges de este 2010. No quiero spoilear nada pero me veo obligado a comentar que el final es maravilloso. Hay un par de detalles que logran que la peli gane muchos enteros. Michel Grau demuestra un estilo personal muy interesante y se muestra como una figura a tener en cuenta. No os la perdáis!

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