BLACK DEATH, Christopher Smith (2010)

Por culpa de los retrasos en los trenes me perdí la nueva cinta de Takeshi Miike, 13 Assassins. Una gran putada pero hay que inentar ser positivo. Al menos llegué a tiempo para lo nuevo del director inglés Christopher Smith. Lo cierto es que hasta ahora su carrera ha sido un tanto irregular. Sin embargo su última peli Triangle (que comentamos hace unos meses en este blog) me hacia ser optimista. Esperaba que Black Death fuera su confirmación como director a tener muy en cuenta. Por una parte creo que lo ha conseguido (una vez más demuestra muy buen estilo tras la cámara) pero por otro lado es la historia la que no termina de convencer. Puede que Triangle no sea el colmo de la originalidad pero a pesar de ello resulta refrescante y eso es algo de lo que carece el guión de Dario Poloni.

Pues bien, con las expectativas algo altas me enfrento a Black Death. La temática prometía, Inglaterra medieval y pleno estallido de la Peste Negra. Un grupo de mercenarios liderados por Ulric (Sean Bean) son contratados por el obispo y tienen como misión encontrar un pueblo al que parece que la enfermedad no ha llegado. Además corren rumores de que en ese pueblo rinden culto al Diablo y, por lo tanto, el grupo de mercenarios deberá también llevar el cuerpo de su cabezilla ante la justicia Cristiana. 

El grupo liderado por Ulric necesita un guía y piden ayuda a los monjes de un pueblo. El joven Osmund (Eddie Redmayne) se ofrece voluntario con la excusa de haberse críado en la zona y conocerla al milímetro. Sin embargo el monje tiene otra motivación, encontrar a la chica que ama y a la que recomendó marchar del pueblo una vez llegada la peste negra. 

A partir de ahí el grupo emprende un peligroso viaje de marcados tintes apocalípticos por los bosques ingleses que, finalmente, les lleva hasta el enigmático poblado. Una vez allí son recibidos amigablemente por sus habitantes. Comen, beben y pasan un buen rato. Pero cuando están con las defensas bajas y se muestran confiados los lugareños deciden mostrar su verdadero rostro. Son ciertos los oscuros rumores que corren sobre dicho pueblecito?

De lo más destacable del film es la evolución del personaje de Osmund. Llegado cierto momento del metraje deberá tomar una decisión dura de cojones. Estará el joven monje a la altura de las circunstancias? Ha aprendido algo durante esta pequeña odisea plagada de muerte y diablos?

No hay duda que la puesta en escena está muy trabajada y lograda, así como el vestuario. Incluso el guión cuenta con un par de momentos realmente destacables, aunque éstos se muestran insuficientes para el resultado final. Smith realmente consigue captar la desesperación vivida por los personajes y la oscuridad y peligro que supuso una plaga como aquella. La pantalla se llena constantemente de humos amenazantes y nieblas que consiguen transmitir agobio, frío, peste, temor y  oscuridad. Uno tiene la sensación que, durante su viaje,  el peligro está todo el rato a la vuelta de la esquina. Sin duda fue una época de temores y supersticiones, y eso es algo que Smith retrata muy bien.

Sin duda creo que es un gran acierto haber dado tanto protagonismo a la peste negra y sus devastadoras consecuencias. Nadie está a salvo, ni tan siquiera los fuertes mercenarios (alguno de ellos cae por el camino). Por otro lado creo que debería haber jugado más con los personajes del pueblo. Uno no tiene la sensación de miedo que se espera al poner pies en un pueblo liderado por una mujer capaz de levantar a los muertos y que profesa amor por el Diablo… Afortunadamente hay una escena en el pueblo que es muy dura y que arrancó un buen aplauso del respetable de Sitges. Un inesperado coup de force que logró animar el metraje.

En cambio había leído maravillas sobre una escena en el bosque que supuestamente era ultra gore. Baaah! Nada de eso. Ok, tiene mala leche pero no se puede considerar, ni por asomo, como gore. Esto no es culpa del director pero también supuso una pequeña decepción.

Lo que si me pareció realmente innecesario es el final. Smith se empeña en contarnos el futuro del joven Osmund en apenas 4 minutos y el resultado es fatal. Parece que esté hecho con prisas o muy acortado para amoldarse a los cánones de timing del cine “standard”. Un pequeño detalle que desluce una peli correcta y muy bien hecha, pero poco más.   

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